Más allá de la discusión sobre la primera emisión, es interesante tomar nota de la diferencia que se establece entre transmisiones esporádicas (experimentales), comunicaciones entre barcos y la emisión de contenido hacia un público general con continuidad.

 

La tecnología utilizada en estos tres casos es básicamente la misma, pero nadie podría confundir la emisión de un magazine de la mañana con la conversación de dos radioaficionados, las órdenes que transmite la torre de control a un avión, o un operador portuario a un barco.

De la misma forma, por qué es considerado “escuchar la radio” el hecho de escuchar la radio en un auto mientras se maneja, mediante un walkman en la calle, por Internet en cualquier computadora del mundo, con el televisor en los canales de ciertas empresas de cable o de TV satelital, o gracias a un circuito cerrado por cable.

¿Qué es lo que caracteriza al medio radiofónico?

El semiólogo José Luis Fernández, en “Los lenguajes de la radio”, lo plantea de la siguiente manera:

Los textos radiofónicos nos rodean en nuestra casa, en el transporte y en el trabajo. Esa omnipresencia lleva a “naturalizar” su existencia. A la naturalización también contribuye el hecho de que cuando la mayor parte de nosotros nacimos, la radio ya ocupaba ese lugar preponderante en la vida cotidiana. Un complejo proceso de producción social de sentido tiende a convertirse en un elemento más del paisaje urbano.

La naturalización no impide que “la radio” sea identificada por la sociedad como un fenómeno discursivo perfectamente diferenciado: nadie la confunde con “la televisión”, “la prensa” o “el teléfono”.

Pero ¿cómo se refiere la sociedad al fenómeno radiofónico? ¿Qué dice cuando dice “escucho la radio”? Algunas veces no parece circunscribir más que un dispositivo técnico –o, mejor dicho, un conjunto de ellos- que sin embargo es utilizado por la misma sociedad de maneras muy diferentes. En otras ocasiones, el término sirve para identificar sin precisión a una emisora. Por último, y muy frecuentemente, suelen delimitarse series de textos (escuchar “la radio” es escuchar “programas” o “tipos de programas”) considerados inadvertidamente como propios del medio, aunque su enumeración jamás agotaría las posibilidades discursivas, efectivas o virtuales, que alberga el dispositivo radiofónico.

[…]

Si se afirma que los textos radiofónicos están compuestos por “palabras, música y ruidos”, los textos emitidos por la radio aparecen indiferenciados con respecto a muchos otros que se encuentran en otros ámbitos de intercambio discursivo social. Utilizando ese camino de descripción, la radio proveería textos inevitablemente “degradados”, ya sea por la “falta de imagen”, frente a la comunicación cara a cara, la cinematográfica o la televisiva, ya sea por la falta de “interacción” que, en cambio, sí posibilita el teléfono. No importa que alguna de esas carencias sea positiva en términos, por ejemplo, de una posible “expansión de la imaginación”; el componente de desvalorización queda instalado.

[…]

Denominaremos medio a todo dispositivo técnico o conjunto de ellos que, con sus prácticas sociales vinculadas, permiten la relación discursiva entre individuos y/o sectores sociales, más allá del contacto “cara a cara”.

Entonces, el medio radiofónico es un conjunto de dispositivos técnicos que, con sus prácticas sociales vinculadas, permiten la relación discursiva entre individuos y/o sectores sociales, más allá del cara a cara.

Por lo tanto, otros serán los dispositivos técnicos, otras serán prácticas sociales vinculadas y otras serán las relaciones discursivas asociadas a la TV y la gráfica, por mencionar otros dos medios masivos de comunicación.

La intención de este planteo consiste en llamar la atención sobre lo fundamental que resulta para un comunicador social en la radio conocer las especificidades del medio para cumplir correctamente con su misión.

Para decirlo de otra manera, la llamada “magia de la radio” no es más que la puesta en funcionamiento de un conjunto de prácticas sociales y de dispositivos técnicos, la utilización de determinados géneros, la construcción de un enunciador y un destinatario, la conjugación de palabras, músicas, sonidos y silencios, el aprovechamiento de ciertas virtudes y determinadas limitaciones…

El medio radiofónico es la sumatoria de tecnología y el uso que se hace de ella.  

Hacer y escuchar radio es un tipo determinado de uso que la sociedad (los realizadores de radio y los oyentes) hacen de esa tecnología.

Si hacer radio es distinto de hacer tele y de hablar por teléfono, hacer radio tiene sus propias características, restricciones, posibilidades y, desde luego, su lenguaje.